Sonidos apicales y laminares

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Pídele a un castellano y a un andaluz —o si tú eres uno o lo otro, pídeselo solo al que te falte—, que digan alto y fuerte la palabra «soso», y si afinas bien el oído, descubrirás que tienen un algo distinto. La s castellana se asemejará más a un silbido, mientras que la andaluza recordará vagamente al sonido de las abejas «zzzz», pero sin serlo.

Ambos sonidos se articulan de un modo muy similar, con la lengua en el alvéolo, que es esa chicha que cubre los dientes. Las cuerdas vocales tampoco vibran en un caso u otro, de modo que se tratan de —¡alerta de oxímoron!— sonidos sordos. Pero con la s castellana la punta o ápice de la lengua se curva un poco, lo que no sucede con la s andaluza, que se pronuncia con la lengua plana. Los sonidos que se pronuncian del primer modo se conocen como apicales, y los segundos como laminares.

Distinguir sonidos apicales y laminares suele ser un ejercicio de oído fino, y la gran mayoría de las lenguas son incapaces de diferenciarlos fonológicamente. Un buen ejemplo es, como hemos visto, nuestra propia lengua, pues aunque notemos que la s castellana y la andaluza no son exactamente iguales, nos da igual. Así, una palabra como «soso», la pronuncie un castellano o un andaluz, es entendida por todos del mismo modo.

No obstante, en algunas lenguas el contraste entre unos sonidos y otros puede ser fundamental. El ejemplo más próximo lo tenemos nuevamente en nuestra propia lengua… cuando se hablaba hace quinientos años. Durante aquellos tiempos tan movidos pronunciar la s apical —escrita en AFI /s̺/— o la s laminar —en AFI /s̻/— podía ser la clave para distinguir una palabra de otra. Por ejemplo, las modernas palabras «casa» y «caza», se pronunciaban entonces /kas̺a/ y /kas̻a/ respectivamente, y la gente las distinguía sin problemas.

Todo esto te puede ser muy útil además si deseas que los sonidos de tu lengua evolucionen con el tiempo, porque los sonidos apicales pueden evolucionar de distinta forma que los laminares.

De regreso al siglo XVI, la consonante laminar /s̻/ evolucionó en la mitad nórdica de España hacia /θ/, que es la z española o la th inglesa en palabras como «think». Este sonido también es laminar, lo que facilitó la transformación fonológica. En cambio, como la /s̺/ es apical, se ha mantenido sin cambios.

No conozco ningún caso seguro de evolución de sonidos apicales, pero me parece tentador suponer que, como obligan a curvar un poco la lengua, tengan la tendencia de evolucionar hacia otros sonidos también apicales. Por ejemplo, si en tu lengua la d se pronunciara como una apical, podría suceder que retrocediera un poco su punto de articulación hasta convertirse en retrofleja, donde la lengua está obligada sí o sí a curvarse. Si quieres saber cómo se pronuncia una d retrofleja, pídele a Forrest Gump que diga «teniente Dan», y fíjate en cómo dice la d.

8 comentarios en “Sonidos apicales y laminares

  1. La andaluza será laminar, pero no alveolar (aunque dependerá de la realización de cada lugar), sino, más bien, dental. De ahí la facilidad del seseo, ceceo, ceseo o alternancia indiferente. Lo digo porque en el dibujo se da a entender que es sólo alveolar y me parecía importante aclarar esto.

    Prefiero publicar este, que tengo el aviso de respuesta por correo, por si hay retroalimentación.

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  2. Sí, por supuesto, pero una articulación de ese tipo no puede catalogarse como dental, pues solo cuando colocamos la lengua entre los dientes, como cuando ceceamos, se puede considerar dental.

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    • Perdona que conteste con otra cuenta, las estoy poniendo en orden.

      Pues yo siempre estudié que en griego las dentales son: delta, tau y theta. Y ninguna mete la lengua entre los dientes. Y en clase de fonología y fonética se consideraba el punto de articulación dental aquel por el que la lengua se apoyaba detrás de los dientes (o se ponía entre medias, así las interdentales se metían dentro de las dentales si querías). No obstante lo dicho, te copio la explicación del grupo de investigación de la Universidad de Sevilla de la diferencia entre ambas articulaciones:

      La S castellana se pronuncia apoyando la punta o ápice de la lengua, colocada en posición cóncava (curvada hacia arriba), contra los alvéolos superiores; por ello los especialistas la llaman ápicoalveolar cóncava. Esta S es absolutamente minoritaria en la comunidad. Por razones históricas que después veremos, casi ningún hablante andaluz la pronuncia así, sino con la lengua en posición más plana, o incluso convexa (curvada hacia abajo), de modo que el punto de apoyo no son los alvéolos sino los dientes, y lo que se apoya en ellos no es el ápice (que queda más bien en posición de reposo, hacia abajo), sino el dorso de la lengua, el predorso -su parte más delantera- o los bordes. Todas estas formas de pronunciar la S nos permiten decir que la S andaluza es una S no apical, o también, que esuna S dental.

      http://grupo.us.es/ehandalucia/que_es_el_andaluz/03_la_pronunciacion_andaluza_ext.html

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      • Um… Aquí parece que hay cierta confusión con ciertas categorías. Para empezar, en el griego delta y theta se pronuncian de forma descaradamente dental, o sea, mordiéndose los dientes. O al menos en el griego moderno, pues en la Antigüedad eran alveolares. Por otro lado, lo de calificar a la andaluza como s dental creo que se debe a que el AFI sigue sin ser universal, y en España es ignorado por muchos lingüistas. De manera que las categorías pueden confundirse según qué sistema utilices. Ningún sistema es mejor o peor, desde luego, pero prefiero el AFI por ser el más internacional. Según este sistema, la s andaluza, que a la postre es la s de casi todas las lenguas, como el inglés o el francés, se clasifica como alveolar, pues la punta de la lengua se sitúa fundamentalmente en el alvéolo. Claro que si la comparas con la s castellana, la andaluza se sitúa más próxima a los dientes. Por eso, como la referencia en España es la s castellana, entonces se dice que la andaluza es más dental. Sin embargo, para los anglosajones es al revés; su s de referencia es la misma que la andaluza, y por eso a la hora de describir a la s castellana la tildan casi de postalveolar.

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      • El nombre es lo de menos. Lo imporante aquí es el análisis articulatorio y creo que hemos llegado al meollo. Tú niegas la etiqueta de dental a las realizaciones donde la lengua toca los dientes por detrás, pues utilizas ese término sólo para aquellos casos en los que los dientes “muerden” la lengua. El grupo de investigación sobre las hablas andaluzas de la Universidad de Sevilla utiliza el término dental para esas articulaciones en las que el ápice o incluso el predorso tocan o rozan la parte interna de los incisivos. El caso es que tu forma de nombrar no lo había escuchado nunca y de ahí mi sorpresa.

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  3. Así es. Se trata de un simple problema de etiquetas causado por el hecho de que todavía en muchos países se utilizan sistemas de clasificación diferentes. Esa es la razón por la que recomendé el uso del AFI en esta entrada https://comocrearunalengua.com/2017/02/09/en-defensa-del-afi/. De igual modo que todos los biólogos del mundo pueden comunicarse fácilmente gracias a la nomenclatura binominal, los estudiosos de las lenguas tendríamos muchas más facilidades si adoptáramos un único sistema de notación fonética. Pero de nuevo, eso es cuestión de gustos y costumbres.

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