Abugidas

En esta página puedes entretenerte un buen rato transcribiendo cualquier palabra que se te ocurra a la escritura tengwar, que es la que utilizan los elfos de Tolkien. En el siguiente ejemplo he transcrito el nombre de «Mónica»:

monica

El estilo de esta escritura, con curvas muy redondeadas, está inspirado en la minúscula carolingia, que se utilizó en Europa en los tiempos de Carlomagno. Sin embargo, ambas escrituras tienen una notable diferencia. Si no me he olvidado de contar, «Mónica» tiene seis letras con caracteres latinos, pero en tengwar solo tiene tres. Um… algo raro pasa aquí.

Lo que sucede es que la escritura tengwar es un alfabeto silabario o abugida, en el que las consonantes están representadas por letras, mientras que las vocales quedan relegadas a tener la forma de simples vírgulas que adornan a las consonantes. En el ejemplo de arriba, el gancho que aparece encima de la primera letra representa a la vocal /o/, la letra que se encuentra justo debajo es la /m/, y juntas deben leerse como la sílaba /mo/. Como intuirás, la siguiente letra representa a la /n/, el puntito de arriba es la /i/ y juntas son la sílaba /ni/. Y por supuesto, la última letra tiene el valor de /k/, los tres puntitos que tiene justo encima es una /a/, y ambos símbolos son la sílaba /ka/.

Para los que estamos acostumbrados a los alfabetos completos como el latino, este sistema nos deja boquiabiertos, y no son pocos los constructores de lenguas que se quedan prendados de él. Sin embargo, al menos a primera vista, puede ser problemático representar con un abugida palabras repletas de vocales o estructuras silábicas más complejas. Esta es la razón por la que los abugidas son mayoritariamente utilizados por lenguas con fuertes restricciones silábicas, en las que la estructura CV —consonante más vocal— es la predominante.

Ahora bien, si tú también te has encaprichado con este sistema, pero has creado una lengua con sílabas complejas, no desesperes, porque puedes tener a tu disposición numerosas alternativas. Por un lado, las sílabas compuestas primero por una vocal y después por una consonante (VC), como «in», podrían representarse al revés, con la vírgula vocálica debajo de la letra, como en el siguiente ejemplo:

im

Otra posibilidad es la que adoptó Tolkien al representar las vocales sueltas con una letra especial con valor estrictamente vocálico. Esta letra tiene en tengwar una forma que recuerda a la de una I, y con su correspondiente vírgula se puede representar cualquier vocal. Los siguientes cinco caracteres son nuestras cinco vocales en su orden correspondiente:

a-e-i-o-u

Esta solución es la más racional al ser capaz de representar sin ambigüedades cualquier estructura silábica —aunque en realidad en tengwar alguna ambigüedad sí se cuela—. Pero es posible que no te dé la real gana de ser tan racional, y que seas un exquisito degustador de las irregularidades e imperfecciones propias de las lenguas naturales. Por ejemplo, si en tu lengua hay alguna vocal que tenga una presencia muy superior al resto, como la /a/ en el árabe o en el hindi, podrías ahorrarte su propia vírgula. Así, una sílaba como «na» podrías representarla —si me permites seguir torturando al tengwar— de este modo tan escueto:

na

Otra diferencia entre un alfabeto completo y un abugida, es que el primero permite escribir en una única dirección. Por ejemplo, con la escritura latina escribimos de continuo de izquierda a derecha. En cambio, con la tengwar primero tienes que ir de arriba abajo para representar la vocal y su consonante, y después ir de izquierda a derecha para escribir las sucesivas sílabas. Esto es, precisamente, lo que hace el hangul o escritura coreana, pero a lo bestia. El hangul no es un abugida —tampoco un logograma a pesar de su parecido con la escritura china—, sino un alfabeto completo en toda regla. Sin embargo, el orden de su escritura es similar al tengwar, de manera que las letras se escriben una encima de otra —el orden a veces se altera—, y las sílabas de izquierda a derecha —aunque también pueden escribirse de arriba abajo—. La misma palabra hangul escrita en hangul tiene esta forma:

hangeul

Cómo crear una lengua, Editorial Berenice.

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3 comentarios en “Abugidas

  1. Creo recordar que en ciertas escrituras griegas eran fonéticas y bidireccionales saltando de una línea en una dirección y la siguiente en la otra, pero lo normal, en efecto es que suponga un problema. Las abúgidas no las he usado todavía para crear ideolenguas a priori. Leyendo esto, me ha apetecido añadir alguna frase más a la idea que me ha venido de poner que, entre las cosas que vio uno de los personajes, estaba una canción descargable en quenya expandido, con letra en caractéres tengwar, en latinos y traducción al español (O al inglés; ya ahí queda la imaginación de cara), con una canción de cuna en la que Jar Jar es el hombre del saco pues se va a poner a hablar y a tirar la estantería, mientras la canción dice al niño que se duerma y la melodía es la de “Duérmete niño, duérmete ya”, y el nombre en tengwar es “Javier Valladolid Antoranz”, que se usa como nombre que oculta un anonimato o atribuye la obra a otro autor, un Luther Blissett en toda regla, en lugar de ser obra de mi personaje en la ficción o figurar como anónimo.

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