Una nueva lengua: creando un mundo nuevo

Como prometí en mi anterior entrada, lo que hoy toca será modelar el mundo donde vivirá el pueblo para el que crearé la lengua. Ahora bien, ¿me decanto por un mundo de fantasía donde la magia lo impregne todo, y los seres sobrenaturales sean tan abundantes como aquí lo son las ratas? ¿O mejor me pongo a especular sobre un posible futuro para la humanidad al mejor estilo de la ciencia ficción? La verdad es que no me apetece hacer ni una cosa ni otra.

Existen muchas recetas para crear una lengua, sin embargo, tanto en mi libro como en este blog, describo fundamentalmente el método naturalista, que consiste en el estudio de las lenguas naturales para imitarlas en lo posible. Si estas tienen irregularidades, pues ponemos unas cuantas en nuestra lengua, y si no paran de evolucionar, permitimos que la nuestra también evolucione.

En contraste, los mundos de fantasía funcionan cada cual a su modo, y sus lenguas pueden seguir normas también muy diferentes. En el mundo de Tolkien, por ejemplo, Aulë el Vala se saca de la manga el khuzdul, una lengua para que los enanos pudieran charlar y no se aburrieran. Asimismo, aunque sabemos que las lenguas de Arda han evolucionado, lo han hecho a un ritmo sorprendentemente lento. Pienso que los mundos de fantasía son muy sugerentes, pero si finalmente aceptara crear un mundo de este género, podría tener dificultades para explicar convenientemente de qué va esto del método naturalista.

La ciencia ficción también ofrece un abanico de posibilidades fascinante para las lenguas construidas. ¿Cómo podrían ser las lenguas de los extraterrestres? ¿Se parecerán a las de nuestro planeta gracias a un proceso de evolución convergente, o seguirán derroteros inimaginables? Y nuestras propias lenguas, ¿cómo evolucionarán? Quizás nos fusionemos con los ordenadores tarde o temprano. En tal caso, nuestros medios de comunicación podrían sufrir una revolución increíble… Pero debo reconocer que no estoy para comeduras de tarro de este calibre.

Por lo tanto, como lo que quiero es ante todo describir el método naturalista, creo que lo mejor será renunciar a los géneros de fantasía y de ciencia ficción. Así pues, me remito al mundo real, a nuestra querida Tierra, con sus normas y sus costumbres, aunque me permitiré la libertad de hacerle algún cambio geográfico para que tenga cabida el pueblo imaginario que hablará mi nueva lengua. De este modo, esta podrá funcionar del modo más natural que sea capaz de conseguir.

¿Y qué cambio geográfico le perpetro a la Tierra? ¿Le añado una península? ¿O creo un gran lago en mitad de algún continente? Pensándolo bien, me apetece que mi lengua no esté emparentada con ninguna otra, es decir, que sea una lengua aislada. Estas pueden encontrarse en numerosos entornos geográficos, como montañas, desiertos o selvas. Pero el entorno que me atrae más es una isla apartada de los grandes continentes. Aunque no una islita chiquitita, sino una de buen tamaño, como Gran Bretaña o más grande todavía. Un océano donde habría espacio de sobra para colocar esta isla sería el Pacífico, aunque este lugar se me antoja demasiado lejano. Prefiero algo más próximo, y creo que en el Atlántico norte podría caber sin problema.

Ahora bien, como tengo el capricho de que todo me quede razonablemente realista, debo pensar con detenimiento sobre las causas geológicas que pudieran haber puesto en mitad del Atlántico una isla de gran tamaño. Una isla así ya existe, Islandia. Sin embargo, no me atrae su geografía. Su ubicación se debe a una inusual actividad volcánica, responsable además de un paisaje bastante uniforme en el que solo destacan algunos volcanes en el horizonte junto a una inquietante grieta que la atraviesa de costa a costa. Además, a pesar de ser la isla volcánica de mayor tamaño del planeta, me parece demasiado pequeña. Yo quiero algo más grande y con más diversidad geográfica, para así disponer de más escenarios en los que actúe mi pueblo. De modo que solo me queda una solución: retroceder ciento ochenta millones de años, cuando todas las tierras emergidas formaban el supercontinente de Pangea.

pangea

En el mapa de arriba podemos observar el lugar que ocupaban los modernos continentes en tiempos de Pangea. Pero, ¿qué habría sucedido si cuando aquel supercontinente se fracturó, se hubieran producido fisuras diferentes? Se me ocurre, por ejemplo, que la grieta que separó Norteamérica de Eurasia podría no haber rodeado por el este a la moderna isla de Terranova —en la actualidad al este de Canadá—, sino que, al contrario, podría haberla rodeado por el oeste. Si así hubiera sucedido, Terranova no habría acompañado a América en su deriva continental, sino a Europa. Ahora solo cabe imaginar también que esta nueva Terranova se hubiera desgajado de Europa, y de este modo tan ingenioso habremos conseguido una gran isla en pleno océano Atlántico. Como aún no tengo un idioma con la que bautizarla, le pongo el nombre provisional de Incógnita.

Pero hay que tener en cuenta algo muy importante. La historia geológica de Incógnita habría sido muy diferente a la de la verdadera Terranova, así que su apariencia tendrá que ser otra. Lo único que debo conservar es la forma de su placa continental.

nueva-terranova

Para empezar, Incógnita no habría sufrido la fuerte erosión de los hielos durante las edades glaciales, y se habrían conservado mejor las montañas que se crearon durante la orogenia caledoniana —uno de los choques de continentes que formaron Pangea—. Por otro lado, el sur habría sufrido brutalmente la orogenia alpina, que se produjo al chocar Eurasia con África y que elevó en Europa los Pirineos y los Alpes. Esto me obliga a levantar en mi isla una gran cordillera de este a oeste. Más aún, este proceso geológico implicó el choque entre una placa continental —donde emerge esta nueva Terranova— y otra oceánica —puesto que las costas africanas se encuentran lejos—. Cuando esto sucede en el mundo real, es común que en la zona de subducción emergan numerosos volcanes, de manera que al sur de Incógnita debería haber volcanes —y que en el siguiente mapa aparecen como triángulos negros—.

incognita

Modestia aparte, creo que Incógnita me ha quedado bien resultona. Si recibo los suficientes apoyos, quizás piense en escribir «Cómo crear un mapa». 😛

Cómo crear una lengua, Editorial Berenice.

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13 comentarios en “Una nueva lengua: creando un mundo nuevo

  1. El mundo cultural de Tolkien apenas tiene diez mil años; con lo que su evolución es lenta pero no tanto. También es verdad que cuesta determinar cuan evolucionado es el oestrong y cómo era el valarin, puesto que ambas son fundamentalmente lenguas implícitas. Se puede determinar que el kuzdul se lo saca de la manga, puede que de alguna evolución del valarín, la lengua negra se lo saca de evolución poco atractiva del valarín y el resto proceden del élfico de un modo u otro. Yo jugué más con la ralentización y el elemento mágico que reduce su evolución.

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    • En nuestro mundo real, diez mil años son más que suficientes para que una lengua se transforme en otra completamente diferente. El protoindoeuropeo, por ejemplo, se habló hace seis mil años, y durante ese tiempo ha evolucionado hasta ser casi irreconocible. Son muy pocos los casos en los que dos lenguas que se separaron seis mil años atrás aún se pueda rastrear su parentesco. Claro que en el mundo de Tolkien las cosas funcionan de otro modo. El principal motor evolutivo de las lenguas es la sucesión de las generaciones, pues cada una conserva su peculiar modo de hablar durante toda su vida. Entre los humanos reales, una generación da paso a otra cada veinticinco años de media, lo que significa que se necesitan aproximadamente doscientas generaciones para que una lengua se vuelva irreconocible. En el mundo de Tolkien, los elfos viven indefinidamente y se reproducen de guindas a brevas, de modo que es realista que sus lenguas evolucionen a paso de tortuga. Ahora bien, hacia la cuarta Edad del Sol los elfos no llevaban sobre la tierra diez mil años… sino unos pocos más. Su despertar en Cuiviénen se produjo en la Segunda Edad de los Árboles, unos diez mil años valianos antes de las Edades del Sol. Un año valiano son 144 años solares, o lo que es lo mismo, los elfos llevaban sobre Arda la friolera de casi un millón y medio de años, tiempo de sobra para que incluso su lengua evolucionara un pelín más.

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  2. En realidad, las lenguas aisladas no dependen de la situación geográfica sino de circunstancias político históricas. El euskera probablemente sea un descendiente de alguna lengua íbera, la única superviviente, el sumerio tener alguna lejana relación con el hipotético pronto indoeuropeo. Otras no se puede ni especular. Incluso una selva puede hacer que surjan pueblos y lenguas aisladas. Lo divertido del asunto de las lenguas es que si te alejas lo suficiente del presente hacia el futuro o hacia el pasado acabas en un punto en que la especulación sobre intentos históricos y la ciencia ficción son casi la misma cosa. En este caso, has hecho ciencia ficción ucrónica.

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  3. Buenas tardes

    Esta serie de entradas promete. Las seguiré con interés.

    Siempre he sido aficionado a inventarme lenguas, aunque no suelo ser muy disciplinado y no las completo. Pero tengo guardadas por ahí descripciones de diversos inventos que perpetré 🙂

    Un saludo.

    Juan.

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    • Otro saludo, Juan. En realidad es muy difícil, o más bien casi imposible, considerar completa una lengua. Hay que saber hasta dónde queremos llegar, y a ser posible marcarnos objetivos asequibles.

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    • Aggg! No me digas eso! El mapa de Númenor siempre lo he odiado porque me recuerda la figura de un fantasma corriendo. Lo peor es que tienes razón, especialmente por esos picos que tiene Incógnita al norte, que son clavados a los de Númenor. Mi subconsciente me ha traicionado. 😦

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      • A mí, el mapa de Numenor me gusta y su historia tiene momentazos, aunque lo de Sauron corrompiendo así a los numeroneanos flojea un poco. Lo otro, pues es verdad que, con los datos que comentas, debería haber evolucionado mucho más y hacerse irreconocibles. Por eso digo que al final el resultado objetivo entre una novela histórica ambientada en hace diez mil años o más, que trabajase con una lengua hipotética, por mucho que quiera darle base científica real, y una de ciencia ficción o una ucronía que desarrollase una lengua sin tener datos científicos precisos para ello llegan a la misma conclusión pasado ese tiempo. Incluso en mi novela, vemos que las lenguas del siglo C, del año 9900 en adelante, salvando un neolatín, perpetuado durante miles generaciones por medios tecnológicos, el resto no podemos decir que sepamos cómo son. La forma arcaica de algún topónimo que usaba en “El sueño en verso”, en el 10000, se convertía en lo siguiente:
        “La capital había tenido varios nombres:

        Wetok kinili kutuju sowu wanowi pito

        O “Siento cerebro azul y bifurcación”,
        Que en pantakakiano no te asombres:

        Era “Aakede ubirelk redhu lidaf yak”.

        En inglés “I feel blue brain and branch”.

        Pasó a “Wetok redhu brain sowu yak I”.
        Y de ahí al nombre conservador actual:

        “Wetk retho breen sowu yag ae” que la más reciente hay.

        “.
        Con lo que es complicado plantear cómo sería; aquí se plantea que como topónimo, que suele ser conservadora, ya es una lengua criolla con cierta evolución; la actual de ese mundo es probable que no fuera siquiera comprensible por la conservadora. Con lo que ese punto es muy cierto; lo más que se ha llegado a sospechar es que algún vocablo ha podido llegar a mantenerse hasta diez mil años; al menos se sospecha del vocablo “Madre”, presente en buena parte de los idiomas del mundo.

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  4. Pingback: Una nueva lengua: clima, fauna y flora | Cómo Crear una Lengua

  5. Pingback: Una nueva lengua: fonología de la lengua M | Cómo Crear una Lengua

    • Gracias! Sí, había pensado en una entrada por el estilo, aunque para explicarme como debiera necesitaría extenderme muchísimo. Con respecto al programa usé el Corel, aunque creo que cualquier otro puede valer. Lo importante es leer sobre geología todo lo que puedas y, sobre todo, estudiar mapas hasta que se te caigan los ojos XD

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