Una nueva lengua: gramática de la lengua M

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Tal y como había prometido en entradas anteriores, no voy a currarme mucho la gramática de la lengua M —la antecesora de la que finalmente desarrollaré—, puesto que no voy a construir con ella ninguna oración. No obstante, algún que otro aspecto de su gramática me vendrá de perlas para la posterior creación de palabras que, como sabemos, evolucionarán fonológica y semánticamente para incorporarse a la lengua definitiva.

Comienzo con el género, que es uno de los datos gramaticales que más facilitan la creación de palabras. El español, al tener género, puede crear palabras a tutiplén gracias a un simple cambio de género, como «suelo/suela», «calzada/calzado» o «hermano/her­mana». El inglés, por el contrario, como no lo tiene, debe utilizar otros recursos más complejos; en el caso de «hermano/hermana», el inglés debe resolverlo con raíces diferentes: «brother/sister».

Los géneros masculino y femenino probablemente sean los más comunes entre las lenguas naturales, aunque por supuesto hay muchos otros. El suajili cuenta ni más ni menos que con ocho, un número que a pesar de que me atraiga no voy a copiar, puesto que haré nueve. Para ejemplificar adecuadamente cómo se añaden a la raíz los diferentes alomorfos (palabreja que se refiere a las distintas versiones de un mismo morfema, como la «-s» y la «-es» del plural del español), las iré incorporando a estas raíces: «kal», «era» y, en ciertos casos, «kil», aunque aviso que muy probablemente no utilizaré la mayoría de las palabras resultantes:

  • Masculino: se marca con «-a» cuando la palabra acaba en consonante, y con «-ja» cuando acaba en vocal; «kala», «eraja».
  • Femenino: «-i/-wi»; «kali», «erawi».
  • Apreciativo/aumentativo: este género y el siguiente son similares a los aumentativos y diminutivos del español, aunque un poco mezclados. En español el diminutivo es también apreciativo, como en «princesita», y el aumentativo también puede ser despectivo, como en «cabezón». En la lengua M es exactamente al revés. Se marca por medio del infijo «-w-» y del prefijo «(primera vocal de la raíz)+(w si empieza por vocal)-»; «kawl», «akāl», «ewra», «ewera».
  • Despectivo/diminutivo: se puede marcar con el infijo «-j-», así como con el prefijo «(primera vocal de la raíz con acento tónico)+(j si empieza por vocal)-»: «kajl», «akal», «ejra», «ējera».
  • Animado: para animales o seres que tiendan a moverse por sí mismos (el viento y el agua podrían encajar en esta categoría, mientras que las plantas podrían excluirse). Se marcan con los sufijos «-si», -«is/-js», «-e»: «kalsi», «kalis», «kale», «erasi», «erājs», «erae».
  • Inanimado: lo contrario que el anterior. Se marca con los sufijos «-na», «-an», «-u/-w»: «kalna», «kalan», «kalu», «erana», «eraan», «erāw».
  • Colectivo: para términos en singular que se refieran a grupos de cosas, como «colmena» o «manada». Se marca con los sufijos «-m», «-(si la última vocal de la raíz es abierta, entonces i, y si es cerrada entonces a)+m»: «kalim», «kilam», «eram».
  • Abstracto: para conceptos abstractos o inmateriales, como «música» o «pensamiento». Se marca con los sufijos «-ta», «-te», «-tha», «-the»: «kalta», «kalte», «kaltha», «kalthe», «erata», «erate», «eratha», «erathe».
  • Neutro: este lo dejaré para las raíces independientes, pues no se marca con ningún morfema.

Soy consciente de que la estructura de algunos morfemas es un poco complicada, y que esto va en contra de mis intenciones originales. Pero qué le voy a hacer; me estoy encariñando con la lengua y me apetece hacerlo así. Además, es algo bastante natural aunque pueda no parecerlo. En español el masculino se marca con «-o» y el femenino con «-a», de manera que puede parecer que lo normal es utilizar un único morfema para cada dato gramatical. Pero eso no sucede siempre. El español tiene tres conjugaciones verbales, y el latín tenía cinco declinaciones, de manera que en realidad no he complicado demasiado el asunto. No obstante, la verdadera razón por la que me he decantado por la pluralidad de morfemas es, descaradamente, para tener más opciones cuando me ponga a crear palabras.

Aparte de estos morfemas voy a añadir otros que me servirán para convertir a las raíces en adjetivos/adverbios (adelanto que en las lenguas de Incógnita no hay diferencia entre adjetivos y adverbios): si la palabra acaba en consonante «-(i si la vocal anterior es abierta, a si es cerrada)+ř» y «-(i si la vocal anterior es abierta, a si es cerrada)+l»; si la palabra acaba en vocal es «-ř» o «-l»: «kal», «kil», «kalil», «kilal», «er», «eral».

Voy a acabar con los verbos, de los que por el momento solo adelantaré que existen únicamente dos: «ař», cuyo significado es muy amplio, pues englobaría nuestros verbos «ser», «estar», «haber» y «sentir», y «at», traducible por «hacer».

Cómo crear una lengua, Editorial Berenice.

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2 comentarios en “Una nueva lengua: gramática de la lengua M

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