Una nueva lengua: fonología de la lengua NE

Por fin, y a partir de ahora, me dedicaré exclusivamente a mi lengua principal, la lengua NE, que la pobre está por el momento tan desamparada que por no tener, no tiene ni nombre. Sin embargo, todo lo que he creado en las anteriores entradas y que podría parecer un arduo trabajo, me va a facilitar muchísimo la labor.

Con respecto a la fonología, por ejemplo, solo tengo que volver a los sonidos de la lengua M y decidir los cambios que sufrió para convertirse en la lengua NE. A los hablantes de esta lengua los imagino con un acento grave, entre ronco y susurrante, aunque por supuesto sin llegar al nivel de Don Vito Corleone. No sé si me estoy explicando bien, pero supongo que un acento como el que imagino tiende a suavizar los modos de articulación. Esto implica que el predominio de las oclusivas en la lengua M debería dar paso a una hegemonía de sonidos fricativos en la lengua NE. Veamos cómo:

  • Cuando hablé de la evolución de la lengua S, describí cómo se suavizaron las oclusivas aspiradas para convertirse en oclusivas sordas. Pero esta no es la única alternativa. En la lengua NE, por ejemplo, lo que se debilitó no fue la aspiración, sino la oclusión, de modo que esta tríada de consonantes se convirtió en las siguientes fricativas: /pʰ/, /tʰ/ y /kʰ/ → /ɸ/, /θ/ y /x/.
  • Los fonemas /θ/ y /x/ ya existían en la lengua M, pero cuando se produjo el cambio de arriba, la avalancha de nuevas consonantes empujó a las fricativas de la lengua M a sonorizarse para evitar confusiones: /θ/, /s/ y /x/ → /ð/, /z/ y /ɣ/ (este último fonema no es la g inglesa, que es oclusiva, sino la que nos sale al leer «ggggg»). Cabe resaltar que este cambio no se produjo cuando el sonido aparecía en la coda silábica.
  • Lo contrario les sucedió a las oclusivas sordas, que se mantuvieron sin cambios salvo, precisamente, en la coda silábica, donde se convirtieron en fricativas: /p/, /t/ y /k/ → /ɸ/, /θ/ y /x/.
  • En esta febril moda de fricatizar sonidos, las aproximantes también se dejaron contagiar. La /j/ cerró un poco su articulación para convertirse en /ʝ/, que es el sonido de la ll en «lluvia» y de la y en «yoyó», mientras que la /w/, que es en realidad un sonido coarticulado (velar labializado), perdió su contraste velar para quedarse solo con la labialización y convertirse en /β/.
  • La africada /ʦ/ también perdió su parte oclusiva y se quedó en /s/.
  • Por supuesto, las palatalizadas /pʲ/, /tʲ/ y /kʲ/ también perdieron su oclusión y las tres se convirtieron sin distinción en /ʝ/.
  • Un cambio que no tiene nada que ver con todo esto fue la pérdida de ciertas consonantes finales, lo que sucedía bajo dos circunstancias: la primera fue la simplificación de las codas -řs y -nt, que se transformaron en y -n; la segunda sucedía cuando la última consonante era una repetición de la anterior coda. Como esta explicación es un poco enrevesada, mejor pongo un ejemplo: adelanto que cuando me ponga a crear palabras uniré en ocasiones dos raíces que compartan la misma coda, como «kař» y «mař», que produciría «kařmař», o «was» y «nes», que daría «wasnes». En tales casos, la repetición de la consonante en ambas codas evolucionaría hacia la desaparición de la última: «kařma» y «wasne».
  • La /m/ en la coda se transforma en /n/.
  • Las combinaciones y lr, y y sr derivaron en la aparición de dos de los tres fonemas largos de la lengua NE, la /lː/ olarga en los dos primeros casos, y la /sː/ o s larga en los dos segundos.
  • El tercer sonido largo es /nː/, que al igual que el otro tampoco es muy común, aunque este aparece por la adición de sufijos o raíces que empiezan por n a palabras que acaban en n, como en este posible caso: raíz «len» + sufijo «-na» → «lenna».
  • Todos estos cambios se debieron producir hace relativamente poco, pues no los comparte ni con la lengua NO ni con la S. Sin embargo, al igual que con la NO, la /r/ se suavizó en /ɾ/, y al igual que todas las lenguas de Incógnita, también perdió la /h/ al final de palabra. Aunque a decir verdad, en NE todas y cada una de las /h/ se esfumaron sin dejar rastro.
  • Con respecto a las vocales, estas evolucionaron de igual modo que en la lengua NO, con la que comparte un mayor parentesco: la /ə/ evolucionó a /o̞/ cuando iba en compañía de alguna consonante palatal, velar o glotal, y en /e̞/ en el resto de casos. Solo hubo una única excepción, pues cuando no iba acompañada de consonante, y en la misma palabra aparecía una /u/, armonizaba con esta y se convertía en /o̞/. Por ejemplo, una palabra como /’ə.li/ evolucionaría a /’e̞.li/, y otra como /’ə.lu/ se transformaría en /’o̞.lu/.
  • A partir del siglo IV, cuando el pueblo NE cruzó las montañas para asentarse en el sur, cerca de la región habitada por el pueblo C, su lengua recibió una fuerte influencia de la lengua de estos, de la que recuperó estos tres fonemas desaparecidos: las aproximantes /j/ y /w/, y la vibrante múltiple /r/.

El resultado es el siguiente:

Consonantes lengua NE

Vocales lengua NE

Este sistema fonológico es descaradamente parecido al del español. Por supuesto, esto no tiene nada de extraño, pues muchas lenguas lejanamente emparentadas tienen un parecido asombroso. El sistema pentavocálico, por ejemplo, es compartido por alrededor de la mitad de las lenguas naturales del planeta. Sin embargo, la principal razón por la que he optado por estos fonemas es para facilitar la lectura a los lectores hispanohablantes. Ciertamente, tengo la vaga sospecha de que esta lengua jamás alcanzará la fama del quenya o del klingon, pero confío en que os sirva de ejemplo si uno de vuestros objetivos es que vuestra lengua se haga pública en libros, juegos de rol, o lo que sea; los sonidos exóticos son muy interesantes para dar personalidad a las lenguas, pero también es cierto que suelen liar innecesariamente a una gran parte del público.

Para finalizar, os presento una tabla comparativa donde podremos observar la evolución fonológica de términos de la lengua M hacia las tres lenguas que en esta y en la anterior entrada he diseñado, la lengua S, la lengua NO y la lengua NE. La mayoría de las siguientes palabras seguramente no las acabaré utilizando, pero me servirán de prueba. Añado que algunas son raíces exentas, otras las he creado por composición (unión de varias raíces) y otras por derivación (aquí podéis ver algunos mecanismos de derivación de la lengua M):

Evolución fonológica

Cómo crear una lengua, Editorial Berenice.

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Un comentario en “Una nueva lengua: fonología de la lengua NE

  1. Pingback: Una nueva lengua: palabras de origen antiguo | Cómo Crear una Lengua

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